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Manejo poscosecha de cebolla
Fecha: 02/09/2015

Los cuidados y manejos poscosecha de las hortalizas, garantiza una mejor calidad del producto y por ende una mayor rentabilidad a la hora de comercializarlos.


La cebolla es una de las hortalizas más utilizadas en la gastronomía a nivel mundial; en Paraguay el 80% de las cebollas disponibles en el mercado son de origen argentino y brasilero, pues la producción local presenta una oferta estacional, concentrándose principalmente entre los meses de octubre y diciembre.
Según datos obtenidos de la Dirección de Comercialización, la demanda diaria supera las 100 toneladas, prefiriéndose los bulbos de tamaño mediano, forma uniforme y de buena calidad.
Entre algunas recomendaciones de los técnicos especialistas sobre el manejo de cebolla, nos referiremos a los cuidados básicos en la etapa de la pos cosecha, que consta de 5 etapas fundamentales que son: el curado, la clasificación, el envasado, etiquetado y transporte.
El curado, es el proceso de deshidratación, que se realiza una vez cosechados los bulbos, puede efectuarse a campo, en depósitos o estructuras especiales. En condiciones ambientales normales, con temperaturas entre 25 y 27°C y humedad relativa del 60 a 70%, pudiendo tardar este proceso entre 1 a 2 semanas.
Después del curado se debe realizar el corte de las raíces y de la parte aérea seca de las cebollas, además se debe realizar la limpieza en forma manual o mecanizada, retirando la arena adherida a los bulbos y las catáfilas sueltas.
El proceso de clasificación de las cebollas de dividen en 2 partes: por Calibre y por Categorías o calidad.
La clasificación por calibre se refiere al tamaño de las mismas y por Categorías o calidad, son de acuerdo a los defectos que pueden presentar el bulbo.
Entre los defectos más comunes que restan valor a las cebollas podemos mencionar; las deformaciones, las decoloraciones, los bulbos partidos, la flacidez, los bulbos descascarados, la falta de catáfilas, la podredumbre, la mancha negra, el tallo grueso, los brotados, entre otros.
En la etapa del envasado las cebollas deben ir en mallas abiertas o cajas, conteniendo hasta 25 Kg netos. Deberán ser nuevos, limpios y secos; que no transmitan olores ni sabores extraños al producto.
El contenido deberá ser homogéneo y estar constituido únicamente por cebollas del mismo origen, variedad, calidad y calibre; esto le dará valor agregado al producto.
El etiquetado debe contener como mínimo los siguientes datos: nombre del producto, variedad, categoría, calibre, zona de producción, nombre del productor o comité, país de origen y fecha de empaque.
La etapa final es la de trasporte, esto deberá realizarse en vehículos abiertos o cerrados, ventilados, refrigerados, en condiciones tales de higiene que los preserven de contaminaciones y olores extraños, que aseguren la conservación, el mantenimiento, la calidad, la identidad y la inocuidad del producto.


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Publicado por: DEAG

Redactor: Jorge Vera