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Invernaderos y tecnificación como herramientas contra la pobreza
Fecha: 19/05/2015

Este informe especial está dedicado a los periodistas extranjeros que el lunes iniciarán sus jornadas de trabajo en nuestro país. El informe aborda los detalles de la tecnificación del campo paraguayo.


La pobreza en el sector rural del Paraguay se ha visto aumentada en los últimos años, no debido a la falta de oportunidad para labrar la tierra, sino, como consecuencia de una ausencia de conocimiento acerca del manejo la agricultura tecnificada.
Los mercados exigen en estos tiempos un nivel de aplicación de la tecnología en el sector rural, en especial en el de la Agricultura Familiar, en parte debido a la competencia que vienen imponiendo aquellos que -para asegurar bajos costos- recurren al conocimiento y a la mecanización de los cultivos.
La prolongada ausencia de conocimiento y aplicación de tecnologías en el sector rural paraguayo han impactado en los consumidores locales ya que aproximadamente el 90 por ciento de la producción de alimentos, destinada a las poblaciones, proviene de la Agricultura Familiar.
Estos parámetros explican por qué la variación de precios de productos hortofrutícolas -como el tomate- puede impactar en la economía familiar del Paraguay.
El ministro de Agricultura paraguayo, Jorge Gattini, un técnico especialista en agro-negocios y egresado de universidades de EE.UU e Inglaterra, explica que el problema de mayor contraste en el sector rural de su país proviene de la falta de infraestructura para encarar un sistema productivo competitivo.
Ha expresado que ninguna asistencia, desprovista de este factor, logrará dar soluciones efectivas a las familias del sector rural que viven dentro de los márgenes de pobreza.
Gattini explica que el conocimiento es el que dará a las familias rurales el arma más eficaz en la competencia por los nichos de demanda. Y agrega que el Estado deberá invertir en infraestructura y asistencia para insertar a estas poblaciones al mercado de consumo y a su dinámica de oportunidades.
En 2013, al asumir el Presidente, Horacio Cartes, el mando del Gobierno paraguayo, un equipo de trabajo, con Gattini a la cabeza, inició desde el Ministerio de Agricultura la tarea de tecnificar el campo. El mandatario ordenó la colocación de bonos soberanos para financiarla.
Con 50 millones de dólares se inició en el Paraguay el concepto del uso de los invernaderos en la Agricultura Familiar campesina.
Estos invernaderos o recintos de cobertura plástica están dotados con la tecnología disponible para el cultivo de rubros que, de otra manera, no podrían ser sembrados durante todo el año.
Gattini llama a esto: “romper la estacionalidad”.
En Paraguay, las altas temperaturas impiden el cultivo de pimiento en verano. En invierno, el cultivo de tomate es de extrema dificultad si no se cuenta con los invernaderos.
Los invernaderos son estructuras que pueden medir de entre 10 a 100 metros de largo y de 4 a 10 metros de ancho. Están cubiertos con plásticos flexibles que se extienden ante temperaturas altas y se encogen bajo condiciones de frío. Internamente, estos habitáculos mantienen la temperatura, ideal para plantas como el melón, pepino, tomate, pimiento o lechugas, productos de gran demanda en el Paraguay.
Albergan, además, un sistema de ventilación, filtros antiáfidos y reguladores solares que ayudan a controlar el ingreso de luz, agua y plagas.
Un sistema de riego controla la inyección de agua en los surcos de siembra y con el uso de fertilizantes se obtienen plantas que, a la vista, pueden presentar aspectos extraordinarios.
En Paraguay, las familias rurales no alcanzan a producir 1,5 kilos de tomate por planta, en intemperie.
Bajo cobertura plástica, logran de entre 8 a 12 kilos.
Esta diferencia es la que, finalmente, permite a los agricultores más vulnerables competir en los mercados de consumo de las urbes, allá donde el conocimiento traza la línea entre el fracaso y el éxito.
El Gobierno paraguayo ha logrado en los últimos meses un avance significativo en la tecnificación del campo, generando una ola de agricultores que desde el 2014 forman una larga lista de espera para acceder a este sistema de cultivo, financiado por el Estado en un 70 por ciento y por el agricultor, a un 30%.
La lógica de subsidiar este tipo de emprendimientos subyace en una experiencia registrada en 2013, en una localidad del país, a unos 50 kilómetros al este de Asunción.
En Cordillera, zona de producción de frutos y plantas de cítricos, una bacteria causó el más grave daño conocido en Paraguay a los árboles de cítricos.
El ataque del HLB o Huang Long Bing, también conocido como “el cáncer de los cítricos”, obligó al Gobierno Cartes a la destrucción de más de 3 millones de plantas, erradicando no solo la amenaza de la bacteria sino, también, a toda esperanza de subsistencia de los agricultores de cítricos de esta zona.
Este evento provocó quejas de los agricultores de cítricos y una pérdida de cerca de 2 millones de dólares.
El escenario de desastre empujó al Ministerio de Agricultura de Jorge Gattini a elaborar una ingeniería de solución que, en 2015, ha logrado dejar atrás al HLB, a las pérdidas y a la informalidad en el sistema de siembra de los cítricos.
La construcción de los invernaderos y la introducción de nuevas técnicas de cultivo certificado triplicarán en ganancia, a finales de este año 2015, las pérdidas asociadas a este evento.
La experiencia ganada por el Gobierno paraguayo en este acontecimiento puso de relieve en el MAG el alivio de apostar por la tecnificación masiva del campo paraguayo, esta vez, enfocada a la producción de hortalizas.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería de Gattini espera que a finales de este año la apuesta en los invernaderos también arroje las cifras de recuperación de la inversión estatal y que, paulatinamente, la población rural adopte el conocimiento y la tecnología en sus modalidades de cultivo.
Pero estos conceptos no abordan las siembras de superficies extensas.
Aportes de organismos internacionales e inversiones del Estado paraguayo están coadyuvando en el mejoramiento de la competitividad del trabajo de los agricultores rurales.
En este campo, el conocimiento vuelve a jugar el papel más determinante.
Saber cómo enriquecer el suelo y aplicar las tácticas más efectivas de siembra son el desafío que el Gobierno del Paraguay está encarando, con todos los mecanismos disponibles.
El uso de nutrientes orgánicos como el abono verde, la aplicación de fertilizantes y retenes de humedad en los cultivos se traducirán para el agricultor en la diferencia entre abandonar su finca –y emigrar al extranjero- o disfrutar del éxito de una alta productividad.
El Gobierno ha registrado experiencias que se hicieron virales en las redes sociales al conocerse los detalles. Se trata de vivencias de productores de determinadas zonas que han aplicado el uso del conocimiento y han evitado vender sus fincas para emigrar a otros países, en busca de mejores oportunidades.
En una de estas experiencias, el Presidente Cartes asumió como garante el financiamiento de un emprendimiento que, como corolario, logró la repatriación de una familia que residía en España, al obtener el productor suficiente ganancia como para emplear a los suyos, en ese momento residiendo en Europa.
Los conceptos aplicados del conocimiento son, actualmente, el pilar de los programas de desarrollo del Gobierno Nacional. Y en este campo es que el Ministerio de Agricultura y Ganadería está en acción.


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Publicado por: DEPARTAMENTO DE COMUNICACION

Redactor: Alberto I. Ledesma A.